Todo va marchando bien con el nuevo proyecto, también va que asusta un poco, ya saben cuando todo comienza bien uno siempre cree que algo llegará y pondrá de cabeza todo lo bueno, pero en mi caso, ese caos es mi normalidad y sí no llega es que ésto apestara en su momento.
Además ya me conocen, si mi vida no fuera tan loca y estresante pues dejaría de ser yo. Y aunque en casa a todos siempre les asusta está calma, están tan acostumbrados que saben que en poco tiempo algo hará que explote como cohete de feria patronal.
Y pues llegó lo que debía llegar, no les había contado lo que les diré, porque creí que era otro síntoma de mis momentos de estrés, (jamás he tenido episodios así, léase con mucho sarcasmo), así que tenía rato que una parte de mi labio izquierdo inferior me temblaba, como normalmente me brinca a veces el ojo, cómo esas veces en las que me estreso o me emociono por una buena rebaja en ropa, o como cuando intento simular que no estoy viendo pasar a esos chicos ricos y musculosos por la ventana de la casa, del camión, etc.
Pero después de varios dias de esos movimientos de este tipo tic extraño pero a la vez sexy (en la cama sirve mucho cuando tiembla la boca), comenzó a dormirse mi lado izquierdo de la cara, habrán visto el drama que hice en casa, ya hasta estaba haciendo el testamento, jurando que de esta ahora sí no salía. Mi marido e hija, debo aceptarlo está vez si estaban asustados.
Y para que ellos se asusten de mis enfermedades raras creadas por mi cabeza, síntomas que nunca llegan a nada, etc, pues causo una revolución en mí y está vez si estaba muy asustada. Por eso, como ya es costumbre corrí al consultorio de mi médico de cabecera.
Pero antes de continuar y tal vez les de un spoiler de ha dónde quiero llegar, debo confesarles que odio a los doctores y los hospitales (si suena ilógico, lo sé y más que no salgo de ahí), y aunque siempre me hago exámenes de todo, hay una parte de mi que casi nadie ha explorado, ni siquiera mis ex y créanme ya dije mucho, esa parte es mi boca mis dientes, hace más de 12 años que no piso un dentista. Soy de esas que piensa que el tiempo lo cura todo o al menos así debería de ser.
Pero a lo que se refiere a mi boca solo yo puedo entrar muy profundamente (y créanme soy una maestra en ese trabajo). Les platico que desde pequeña cuando intentaban meterme un bate-lenguas yo siempre terminaba vomitando así que agarre mi maña y ahora no necesito de nada para poder abrir de más la boca (y no piensen mal).
Además ustedes saben que le tengo pavor a las inyecciones y solo de pensar en abrir mi boca y que me pongan una jeringa adentro seguido de no sé cuántos utensilios de tortura, siempre me ha hecho desistir de ir a una visita dental. Asimismo soy una persona que se cuida demasiado, en todos los aspectos.
Pero el tiempo a veces juega chueco y pone trampas mortales y uno tiene que parar a lugares nada deseables. Así pues para no hacerles ésto más largo, la visita con mi doctor resultó en que por más que desista tengo que ir al peor lugar de todos: «Al dentista».
Así que esté tic, dolor, adormecimiento, etc, solo era consecuencia de todos los dulces, chocolates, papas, y cuánta chuchería me he metido durante estos casi 12 años. Así que ahora estoy en espera de la dichosa visita al dentista y solo puedo decir: que Dios se apiade del doctor que me atienda, porque habrá deseado anestesiarme de cuerpo completo.
Deséame suerte…