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Diario de una Ansiolitica

Diario de una Ansiolitica – Nieve, casi mi cumpleaños y… ¿Qué quiero?

Es loco despertar un día y darme cuenta de que la vida no se para ni por un pequeño descanso, y cuando me miro al espejo, aunque me sigo viendo a mí misma, mi cuerpo ha cambiado y entonces caigo en cuenta, que ya no soy esa niña tímida, si no una adulta hecha y derecha, con mis locas cualidades y mis más hermosos defectos. Pero estos despertares pegan más cuando abres ojo y te das cuenta de que enero está a punto de irse, pero si apenas tuve tiempo de pestañar y si vieran mis pendientes de estos días, querrían salir corriendo, como estoy intentado hacerlo en estos momentos. En qué momento de mi vida como adulta, tome la decisión de llenarme de tanto trabajo.  

Pero bueno, les cuento que finalmente mi libro será lanzado, pero virtualmente, no pregunten fecha porque ni yo ni ellos saben, pero sé que es muy pronto; ¡Hay pandemia del carajo!, ¿Cuándo piensas irte?, o piensas quedarte estancada como está loca ansiedad que cargo para todos lados. Aun así, quitando este estrés del COVID, estoy intentando darles prioridad a algunas cosas en mi día a día, como esperar que la espalda de mi esposo este al cien, (esto de hacerlo en una misma posición, no es nada divertido), llevar al cien mi curso de corrector editorial y claro seguir escribiendo. 

Que, si hablamos de eso, ¡Oh por Dios!, que alguien me sostenga y me socorre, mi actual página web, es nuevamente un desastre, y prometo que no tuve anda que ver está vez; algo ocurrió que durante estas últimas semanas no dejaba que publicara nada, no guardaba cambios ni nada, mi pobre corazón si no ha sufrido de un infarto porque alguien allá arriba me quiere mucho. Así que pobre de mí chico cibernético, lo he traído nuevamente como calzón de piruja, de arriba a abajo. Me explico que la página está mal, que al parecer ahora quieren cobrar por todo y que así no me conviene y que tengo congelado por unos días mi cuenta y que será necesario comenzar a buscar nuevas opciones. 

Agárrense, porque casi me dio algo al escuchar esto, con todo lo que tengo que hacer, ahora tengo que preocuparme por encontrar una nueva página web para mis escritos y lo peor, que tendré que resguardar todo lo que subí, porque como suelo hacer, nunca guardé nada en otro archivo de la computadora, y por más que le rogué a mi chico tecnológico que me ayudara con ese trabajo, está vez se negó, ya ni porque le lloré y le hice el drama de dramas (Estaré perdiendo mi toque o ya se la sabe este niño, que ya no cae tan fácilmente en mis manipulaciones). Así que al final, después de gritos y llantos, tengo algo más que apuntar en la larga lista de pendientes por hacer antes de que termine enero. 

Mi vida actualmente está hecha un caos, y como sabrán no se ni por donde comenzar, creo que en estos momentos iré a meterme a la cama, taparme hasta la cabeza, gritar, respirar profundamente y decir mis miles de mantras a ver si eso me ayuda a concentrarme y a sacar todo en tiempo. Ahorita es cuando quisiera tener mi propia varita mágica como en las películas y ya sea detener el tiempo o que ella haga todo por mí, pero después lo pienso y creo que me pasaría como a Mickey Mouse en el aprendiz de mago, hare un destrozo total que al final tendré más que hacer de lo actual, así que mejor me pongo a darle con todo. 

Es por esta situación de mi página, que no he podido publicar casi nada durante estos últimos días. Pero la ventaja es que he tenido ratos libres, y también ya encontré un nuevo espacio para publicar mis cuentos, relatos, historias, etc., pronto los pondré al tanto. Aunque hablando de felicidad, en otros términos, por fin llego la temporada de nieve a casa. Soy de esas personas que parecen niño, salgo, me divierto, me aviento, auqnue claro al final de la temporada termino odiando la nieve porque se congela, hace difícil el transitar por las calles, banquetas, parques, y como ya es costumbre, suelo caerme a diario por esta situación, que al final mi sexy trasero no termina nada agradecido de esta linda temporada. 

Pero hablando de nieve, me compre de esos juguetes que usan los bebes para hacer figuras sobre la nieve, o en la arena, realmente una monada. Salimos mi esposo y yo para divertirnos y hacer uno que otro intento de muñeco de nieve y claro estrenar mis nuevas adquisiciones, al final logre hacer muchas figuras, según a mi gusto muy artisticas, y no lo niego me quedaron bonitas. Lo raro fue, que, a los días siguientes algunos vecinos subieron a la página de Facebook del vecindario, que vieron esculturas nada agradables, algunos comentaban que tenian formas esas figuras como de miembros varoniles; mi esposo solo volteo y con su mirada supe, que todos se referían a mis esculturas que tan orgullosamente cree.  

Obviamente, no iba a echarme de cabeza y me hice la occisa, y para que no sospecharan de mí, amablemente entre al hilo de la conversación y comente: ¡Hay que barbaridad! Quien habrá echo esa calamidad, esa persona no tiene vergüenza, no sabe que hay niños en esta zona.  

Yo espero que no crean que fui yo, es verdad ya he tenido algunos percances y muchos pensaran que, si fui yo, pero la verdad cuando hice mis esculturas jamas fue mi intención hacer esas figuras o que parecieran eso, solo hice corazones y bolas, en algunas las apile y a los lados las adorne con bolas de futbol, no es mi culpa que con el frio tomaran esas formas o que mi inconsciente me delatara e hiciera cosas que no debía. Pero y porque no, soy una adulta puedo expresar mi arte como quiera. 

Así que ahora tengo prohibido salir a hacer mi arte como lo llamo yo, dice mi esposo que hay que ser prudentes, y más cuando en esta época todo le molesta a la gente. En el fondo estoy orgullosa de mi trabajo y espero salir nuevamente y dejar mi marca por todos lados. Y además ellos serán los de la mente sucia, yo los hice pensando en el amor. 

Pero quitando este pequeño desliz, me he preguntado últimamente que quiero, y me refiero a que esto vino a mi mente, porque estoy a nada de mi cumpleaños y mi familia ha comenzado a preguntar qué voy a querer de regalo de cumpleaños, y a estas alturas de mi vida, no sé qué pedir. Pienso que lo tengo todo, tanto material como espiritual. Ya con el hecho que respeten mis ideas e ideales, que aguanten mis locuras y ocurrencias, me consientan de mil maneras, que más necesito. 

Tengo mi Kindle, un buen celular, ropa, casa, etc. Pero que quiero… que pregunta más difícil. Cuando uno es niño se nos hace tan fácil dar una respuesta, pero cuando se es adulto y creemos que tenemos todo, que queremos al final. Y no es que quiera la paz mundial, o que el COVID termine, eso es algo que todos queremos, pero en lo personal, cuando llega tu dia especial, que quieres, que necesitas, que buscas. Y por más que he buscado en mi interior, siempre llego a la misma conclusión: NADA. Estoy realmente satisfecha con lo que soy y tengo, y prefiero tener experiencias de vida, recuerdos que marquen más mi existencia, que a veces algo material y superficial. Y repito, con que respeten mi ser y así me amen, ese será siempre mi mejor regalo de vida. 

Y hablando de cumpleaños, aquí estoy, intentando no meterme en los planes que creo mi esposo está tratando de organizar. Así mismo estoy haciendo todo lo posible por tomar buenas decisiones, ya que al acercarse está fecha especial, siempre me hago cambios de look, y ya saben cómo termina esto, un caos total, y yo llorando o haciendo mil dramas porque al final o no me gusto o no era lo que esperaba. Así mismo estoy preparando a mi familia como lo hago cada año, para el mes siguiente, porque como se le conoce a febrero, es así como soy más, más loca de lo común. 

Pero que puedo hacer, cuando mi mes realmente me representa de inicio a fin, de mi punta de los pies a mi cabeza. Soy y seré una loca sin remedio. En este mes todo se aflora, mis emociones son tan fuertes que se sienten a flor de piel. La ventaja es que mis escritos toman más vuelo o sea más imaginación, yo crezco y evoluciono, auqnue soy una soñadora empedernida, es cuando más mis pies están en la tierra, y es cuándo tomo decisiones, de quien soy, a donde me dirijo y que quiero. Y es cuando pienso en mi pobre familia, lectores, amigos, y conocidos, porque es cuando la verdadera yo, Tori, sale a relucir como nunca.   

Y antes de que llegue este gran acontecimiento, será que me ponga las pilas para terminar todos mis pendientes de enero, porque si no, llegará febrero y ahora sí, corran todos porque estaré peor que nunca… 

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