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Diario de una Ansiolitica

A esto le llamo primer mundo

Si me preguntan cómo estoy, solo puedo decir que no se ni quien soy, ni donde estoy y mucho menos se en que horario me encuentro, llevó no más de un mes en mi nueva ciudad y ya he causado mil alborotos, pero mi yo interno sigue intacto como buena piedra que a veces soy. Este nuevo horario donde voy siete horas delante de lo acostumbrado la verdad es que me está matando, y sumándole que la noche cae hasta las casi once de la noche, pues mi reloj biológico está más loco que su propia dueña. Y hablando de clima, no puedo explicar que tengo con los climas extremos, primero en Chicago el frío era tal y tan horrible que era peor que el corazón de hielo de mi ex, y ahora el clima de Madrid no es tan frío, pero sí hace un calor que hasta mis calzones se bajan de tanto sudor (ups, demasiada información) es que es tal el calor que pareciera que ya me fui al infierno, que es a donde creo que parare cuando tenga que “estirar la pata”, como graciosamente se dice; y aquí hago mi primera pausa: ¡Extraño el frío!…

Y sí, ya sé, dije que no me quejaría de este nuevo cambio, pero la verdad es que no ha habido día que no salga con algo relacionado a este cambio: es que allá tenía esto o aquello y aquí no lo puedo tener, extraño el lago, aquí el clima es horrible, también allá en Chicago pero ahorita lo aprecio más, no hay tortillas de maíz como en mi México y las que hay parecen de goma, pensé que con mi español me daría a entender ya que mi inglés apestaba y aquí hablan muy diferente a mi español cotidiano, hay muchas cosas que no les entiendo y ni ellos a mí, bueno ni yo me entiendo, hablan más que yo y eso de plano no me gusta, hablan muy rápido y mi entender actualmente es muy lento, y aunque la comida es similar mi pobre estómago ya lo está pagando…, Mas sin embargo, de lo que no me quejo y jamás me quejaré es de los muchachones, es que los chicos españoles están mejor que una rica y deliciosa paella, están para rechuparse los dedos. Pero la verdad es que de una u otra manera he extrañado mi anterior casa y vida, y no es porque aquí no me guste o no me sienta cómoda, pero allá ya tenía una vida y aquí hay que comenzar de cero nuevamente. Y el acostumbrarme a que debo llamar a nuestra hija a cierto horario, o a nuestros amigos o familiares, pues ha hecho que esté cambio se un poquito más duro.

Aunque debo aceptar que la nueva casa o departamento (aquí a los departamentos se les dice “piso”) es más linda de la que jamás hemos tenido en nuestras vidas, tiene mucha entrada de luz, más habitaciones, más seguridad, y una cocina super linda, pero lo que más me ha gustado es la ventana principal, es tan grande que parece de ensueño, y ya he pensado en instalar aquí mi oficina, además como es tan grande puedo andar fisgoneando a los vecinos; por momentos me he sentido como la protagonista del libro o película, “La mujer de la ventana”; es que si me preguntan desde aquí puedo ver todo, tanto así, que creo que ya he visto a la vecina salir con tres diferentes chicos en menos de dos semanas, y de los demás vecinos luego los pongo al corriente, (ni aquí se me quita lo chismosa). La verdad es que muchas cosas de aquí de la casa me han gustado mucho y de Madrid ni se diga, es que se respira un ambiente tan diferente, todo parece estar en su lugar, algo que me encanta, la gente sin importar la edad suele ser muy educada, y hay un respeto por las personas, pero en especial por los de la tercera edad y personas con discapacidad, que eso me ha sorprendido mucho. Y aunque aún nos hace falta algunas cosas para decir que el piso está completo, con mi computadora, mis binoculares y mi TV, para mí esto es como estar en la gloria.

Lo malo es que muchas de nuestras pertenencias aún siguen detenidas en la aduana española, yo creo que piensan que como somos mexicanos estamos realizando contrabando de droga, lo más loco y como ya se los hemos explicado, el contenido de las cajas es tan básico e insignificante que realmente no tienen nada de qué preocuparse, además es solo nuestra ropa de invierno, juguetes y no sexuales, esos los cargo conmigo, y mis miles de libros que he leído con tanta pasión, pero como aquí está todo más controlado, es un poco más difícil hacerles entender que no somos malas personas, y aunque sé que están haciendo su trabajo mi paciencia comienza a llegar a su límite y no creo que quieran verme pasar de ese límite.

Pero cambiando de tema, a pesar de que mi estomago está pasándolo un poco mal, la comida de aquí es exquisita, me han dado en mi mero mole: paella, mariscos, papas de todas las formas y sabores, el pan dulce, bueno, todo está para chuparse los dedos, y si mi intención era bajar de peso pues llegue al peor lugar del mundo, es que con todo lo que hay de comer, el pensar en hacer dieta es la peor idea del mundo; y como buena mexicana, lo primero que hice fue localizar esos lugares donde pueda conseguir productos, comida e ingredientes mexicanos, porque claro, en ningún lugar del mundo me puede faltar el mole, las tortillas y unos ricos y deliciosos tamales, sin embargo, aunque estoy emocionada por esta exquisites de comida, mi esposo ya me leyó la cartilla: dieta urgente (lloró como Santa Magdalena).

No hemos podido salir tanto como hubiese querido durante este primer mes, primero por las circunstancias de la mudanza y segundo el calor es tal que es imposible salir, pero con lo poco que he paseado con eso he tenido para hacer pasar mil vergüenzas a mi querido marido, es que no salgo de una cuando ya estoy en otra, y como creí que esto de mi mala suerte, mi maldición familiar y mis metidas de patas se iban a quedar en el viejo continente, pues llegue con todo, pero eso de con todo parece ser que era con toda mi dignidad y vergüenza de frente; pero para no hacer el cuento más largo les platico: me he mal acostumbrado a andar en Uber o en auto, y aunque se andar en camión no soy muy buena en eso, es que he tenido malas experiencias y actualmente me da un poco de miedo andar en ellos, pero la circunstancia nos ha obligado a subirnos a varios, la cosa es que aquí también existen esas tarjetas recargables pero con la diferencia que el aparato para pasar la tarjeta es algo marciana y aun no le hayo muy bien, pero hasta ahorita no he dejado de pagar o eso creo yo, pero lo que me paso es de principiantes: nos subimos a uno, el cual era muy grande, subí y según yo tratando de no parecer extranjera, me agarre del pasamanos pero como ando en la baba pues me agarre mal y mi instinto me llevó a agarrarme de otro tubo que creí era parte del mismo pasamanos, resulta que ese tubo era lo que movía la puerta que protege al chofer, y pues como me agarre mal, la jale y termine colgada de la pobre puerta y mi cara terminó casi aplastada en el vidrio observando con mi poca dignidad y sonriendo al pobre chofer, él solo se rio, y me dejo pasar muy cortésmente y mi cara era tan roja que parecía un tomate a punto de estallar y para no terminar ahí la vergüenza, algunos pasajeros muy amables se acercaron a mí para explicarme como era el funcionamiento de un autobús, yo solo quería meter mi cabeza debajo de la tierra así como lo hacen las avestruces, obviamente mi esposo se hacía del baño de tanta risa.

Y como mí racha de penas apenas comienza, ya llevó en mi cuenta dos caídas y ambas han sido bastantes vergonzosas. La primera veníamos de un evento del nuevo trabajo de mi esposo y decidimos regresar por metro a casa, y como no suelo tomar mucho alcohol (aunque lo duden), la cerveza española es muy fuerte, pues venía algo contenta, y como siempre ando en la luna no sé como me trabe con los pies de mi esposo, que a mitad del anden del metro salí volando y junto con ello mi sexy vestido, el cual llegó hasta la espalda, así que mis queridos españoles ya han conocido este sexy trasero, y obviamente conocieron mi ropa interior de tigresa, por supuesto mi esposo no sabía ni dónde meterse de la pena, y como es costumbre hice mi drama de siempre. La segunda, fue haciendo compras, nos fuimos a buscar muebles y como según yo soy experta en ese tema salimos del lugar con mil cosas y como soy pequeña a penas me veía, pero hay mujeres peores que yo, y una de ellas llevaba el doble de cosas que yo y como no me veía la mujer creyó que no había nadie adelante suyo y pues me aventó con sus miles de cajas y salí disparada por los aires como vil cohete, la pobre mujer no paraba de disculparse y yo como loca y boba, no dejaba de reírme tirada en el piso; la ventaja es que hasta a ahorita ninguno de estos accidentes me ha llevado al hospital, pero sé que apenas estoy tomando vuelo.

Así que mi dignidad ya quedo pegada en las calles de Madrid, y pues mi estrés y ansiedad han vuelto como lo temía. Pero siendo sincera mis emociones están casi intactas, claro voy empezando. Y a diferencia de otros momentos mi humor ha estado creciendo como loco, es que el simple hecho de hacerme entender aquí en España y el hecho de oír hablar a los españoles, es que todo ha sido risa tras risa, y no es porque me burle de su hablar, pero si son muy graciosos en muchas cosas, y en especial cuando se trata de su vocabulario florido, es que los españoles son expertos, tanto así que a las groserías de nosotros los mexicanos, dicen ellos: quítense perros que ahí vamos. Y como buena aprendiz que soy, ya sabrán que es lo primero que he aprendido del castellano: jolin…

A pesar de estos alborotos mi esposo y yo nos estamos adaptando muy bien a esta nueva ciudad. A él le está yendo de maravilla en su nuevo trabajo, y a mí en mi trabajo con la editorial ha ido super bien, además han sido tan compresivos conmigo, que la verdad es que no me lo creo y más porque he descuidado un poco mi adelanto del nuevo libro y mi página que tanto amo. Lo malo es que, si me he atrasado, y como ya urge ponerme al tanto a mi pobre chico tecnológico lo he traído como loco, y más porque, como aún no logro empatar su horario con el mío, lo he tenido despierto entre las tres y cuatro de la mañana, y creo que está vez se tiene muy bien merecido unas ricas y deliciosas vacaciones, esas vacaciones que yo vere dentro de mil años porque no creo que mi jefa me quiera dar permiso después de este cambio tan imprevisto.

Pero hablando de Madrid y de esto a lo que llamo “Primer mundo”, debo decir que Europa me ha sorprendido, es que sus servicios de compras, y sus grandes aplicaciones son lo mejor de lo mejor, y como soy fan de esas aplicaciones, ya saben, Amazon, Shein, aplicaciones de venta de ropa, supermercados, etc., el servicio aquí es de cinco estrellas, además tienen ciertos extras a favor, y es que llegan a tiempo, y a veces demasiado pronto o muy temprano, imagínense hace poco encargamos cosas en Amazon y decía que llegaban el domingo y pues uno cree que llegará en el transcurso de ese día, pero lo que no esperábamos ni mis vecinos era que San Amazon llegaría a las seis con cincuenta de la mañana, fue increíble. Luego pedí por una de estas aplicaciones de comida pero que también dan servicio de supermercado algo parecido a Uber Eats, encargue algo de despensa que me faltaba y como estaba muy cómoda en casita con mi aire acondicionado (claro porque si uno no tiene aire acondicionado en casa, uno puede morir derretido por el calor excesivo), y como también tenía algo de flojera, se me hizo factible pedirlo desde ahí, pero mi mayor sorpresa fue, que en esa aplicación aparte de las cosas comunes de la casa o de la comida, uno puede encontrar buenos regalos o postres y me refiero a que venden como si fueran papitas o chocolates, vibradores y juguetes sexuales para cualquier persona, obviamente mi angelito se dio de golpes de pecho, pero como nunca le hago caso, mi diablito interior salto de la emoción de ver estas cosas tan deliciosas. Y es sorprendente ver como uno puede conseguir estos tipos de cosas aquí en Europa, porque claro en mi país y en otros lugares, estos temas o juguetes son considerados tabús o simplemente están super prohibidos. Y aquí es donde llego a una conclusión: será que por eso que en Europa no hay tanta matazón como en otros países (en especial Estados Unidos), digo si eres feliz es casi imposible pensar en hacer algo loco o tonto. Así que creo que debería de existir esa ley: “Gratis para todo el mundo condones, flores, lubricantes y juguetes sexuales”, y prohibir la venta de armas.

Mientras yo ya me hice de varios juguetitos para probar su efectividad de felicidad, lo malo es que no sé si mi esposo aguante tanto…

Pero a pesar de todo no puedo quejarme de este gran cambio porque se que será para bien, y lo estoy notando, solo espero que con el tiempo pueda traerme a mi hija, mi perro y porque no también a nuestras familias porque eso de dejarlos en países un poco más locos que otros lugares, pues asusta un poco.

Y como siempre mis inicios siempre son locos y raros, pero si no pasará esto obviamente no sería yo. Pero vengo con todo, así que si vienen a estas tierras lejanas o ven por las noticias que anda una mujer loca gritando de placer, no se asusten seré yo probando mis nuevos juguetitos especiales.

ᏁᎾҬᎪ: Madrid agárrate porque ya llegué…

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