Bienvenida de nuevo
Comenzare hoy con un: —¡Ahhhhhhh, Maldit… sea! —.
Y aquí es donde ustedes insertan todas las majaderías que se les pueda venir a la cabeza, especialmente inserten las peores, y no sé, tal vez todos juntos podamos desahogarnos y sacudirnos de todo ese caos que a veces llega como diluvio y se queda estacionado como el invierno en Chicago.
Se preguntarán donde quedo la nueva Tori, la calmada, pues al parecer se ha perdido entre la locura y la cordura, tal vez se encuentre en el limbo de los intentos de mejora de mi vida. Es que creí que mi día a día estaba mejorando, que mi estrés se encontraba en ese margen donde aún podía manejarlo a mi manera y antojo, algo así como decidir entre unas “M&M o unas Godiva”. Pero creo que entenderán mi frustración, cuando todo iba marchando un poco mejor, mi herramienta de trabajo “computadora”, últimamente ha hecho de mi existir un infierno fatal, algo peor que estar a dieta o que a uno lo obliguen a hacer ejercicio.
Así mismo le sumo que mi espalda ha estado cada vez peor, tanto que pienso que la edad si empieza a pesarme, lo malo, es que no puedo deshacerme de mi cuerpo, ojalá mi cuerpo fuera como esas muñecas a las que uno les puede cambiar todo y tenerlas como nuevas siempre, pero la realidad no es así, lo peor es que las noches de pasión se han vuelto, noches de: ten cuidado, sube, baja, ahí, mejor ahí no, arriba, dolor, !mmm rico!, etc. Creo que estoy peor que mi esposo y eso que yo no he intentado dar el salto del tigre. O será que mis sueños húmedos han hecho de mi un desastre…
Pero regresando a lo de mi computadora, parece que por momentos estuviese poseída, algo peor que yo (se podrá algo peor). El colmo es que cuando más la he necesitado es cuando más se pone sus moños, si ya sé, se parece a la dueña, pero lo más gracioso y cruel, es que cuando viene mi chico tecnológico la computadora como si nada, es como si quisiera dejarme en mal, ah, pero en cuanto se va mi chico, la canija hace de las suyas y ahí me tienen llamándole a cada rato diciendo que la laptop esta super mal.
Así que mis escritos todos los he tenido que hacer a mano y no es problema eso, amo hacer mis escritos a manos, soy de las que prefiere la vieja usanza, pero no tengo la manera de subir lo que estoy haciendo, y ahora que todo es por internet, pues por más que haga mi trabajo ahí se está quedando y obviamente me estoy atrasando con mis pendientes, y mi termómetro de locura, estrés y ansiedad está subiendo cada día más. Y aunque no llevaba mucho intentando darme un buen respiro, la verdad es que me estaba sentando bien, aunque creo que mi familia ya extrañaba a la loca de la casa.
Ya ni viendo series, películas, durmiendo, viendo chicos lindos por mi ventana, han logrado mejorar mi humor de estos días. Y hasta en mi curso he tenido problemas para accesar y mandar mis tareas. A veces pienso que este intento de tranquilidad mío es como alterar el orden natural del universo, porque lo normal es que yo sea ese caos y sin mi caos el universo pierde su orden natural, digo, si de por sí ya se rompio un poco los campeonatos del Cruz Azul y Atlas, ahora imaginen si yo rompo eso, mejor agárrense y sálvese quien pueda. Así que será mejor aceptar que sin mi caos, locura o ansiedad, la vida sería una fatalidad y yo Tori dejaría de ser lo que soy actualmente. Así que para que todo permanezca como debe ser, seguiré volviendo loco al mundo entero a mi manera junto con mis miles de ocurrencias.
Pero, aquí me detengo, respiro y vuelvo a ser yo.
Además, es febrero, y ya sabemos cómo se le conoce: “Febrero loco y yo otro poco”, así que, qué más puedo pedir, desear o decirles, mi mes saca de mi lo mejor y lo peor también, y más ahora que estoy a días de mi cumpleaños, un festejo muy esperado por mí. Sé que muchas mujeres no dicen su edad, pero en mi caso llegar a mis cuarentas, es casi un “milagro”. Soy ese milagro de vida, esa gotita que da felicidad y emoción; y aunque no me considero ser la mejor mujer del mundo, mi granito siempre ha servido de algo; y verme aquí parada en otro país y haciendo lo que más amo, sana y loca, como no llamarlo milagro.
Así que, hablando de estos festejos, les comento que ando como toda una leona estos días, y aquí no importa cómo se encuentra mi espalda, este fin de semana es el fin de los enamorados y aunque no soy de esas personas que le gusta celebrar estos días como lo ponen en la televisión o comerciales, decidí que este año íbamos hacer algo especial mi esposo y yo. Así que este fin de semana me dejare arrastrar y seducir por los excesos del amor.
Así que prepare el fin de semana más romantico que puedan imaginarse. Para empezar, mande a mi hija a dormir a la casa de su mejor amiga. El refrigerador esta al tope de alcohol, comida chatarra y algo más. Adorne la casa lo más cursi que uno pueda hacer. Compre velas, pero no se asusten, compre de esas que simulan ser velas, pero son de led. Mi ropa especial más que lista, aunque si me vieran en estos momentos, creerán que parezco un tamal mal amarrado, pero bastante antojable. Tengo a la mano los teléfonos de emergencias, ya saben por cualquier imprevisto, algo que es muy posible pase. Y mi disposición para disfrutar y divertirme totalmente activado. Ya les platicare que tal me sale esto.
Pero, viene un festejo más importante que San Valentín y como ya les anticipé, estoy a unos días del mejor día del año “Mi cumpleaños”. Así que, si se preguntan si lo tengo bajo control obviamente sí. Soy de las que intenta tener todo en orden y obviamente trato de que todo salga casi a la perfección, o al menos a lo que a mi parecer lo es. Así que las reservaciones de desayunos, comidas y cenas, listas. Mi mente y cuerpo preparándose para recibir lo mejor de ese día. El plan es no hacer nada ese fin de semana, porque claro, como buena mujer y mexicana, mi celebración empieza y termina unos días antes y días después, así que las tareas de casa se cancelan para todos y solo se permite algo: divertirse, y consentirme.
Sin embargo, en lo que llega estas festividades no tengo de otra que hacerle frente a mi destino: “caos”. Así que digo, bienvenido de nuevo estrés al cien, mis momentos de locura, mis ansiedades y algo más que se pueda colar. Ya extrañaba ser como siempre. Mientras disfrutare de mi poco buen humor que aún me queda, disfrutare de los deportes (me hacen muy feliz) que muchos de ellos están a punto de terminar su temporada. Seguiré disfrutando el gritarle a la tv ahora que están los juegos olímpicos de invierno, es que muchos jueces no son justos. Comenzare a mentalizarme en no quejarme tanto de mis dolencias.
Pero ahora que lo pienso, amo ser como soy, así que no corran de mí, porque esta mujer loca y ansiolítica ha llegado nuevamente.
P.D. Que tengan un maravilloso, loco y cachondo San Valentín.