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Diario de una Ansiolitica

¿Seguro qué no era droga?

 !Oula la! 

—¿Dónde estoy? ¿Quién soy? — Mi cabeza solo pide que me ponga a bailar, cantar, gritar, reír… —Será normal lo que estoy sintiendo; ahora no puedo sentir ni mi boca, ni la lengua, adonde se fue mi garganta, seré una alucinación, ¿Estoy respirando?… — Y entró en pánico… 

— Señora, tranquilícese por favor; puede quedarse quieta… Esto es un consultorio… Baje de esa camilla… Eso no es tubo de baile… — Gritó muy molesta la doctora. 

—¡Que! Eso estoy intentado hacer, lo siento. Es que no puedo serenarme. Que se supone que me dieron de medicamento. Realmente estoy asustada, no puedo respirar, ni hablar (claro que si hablaba y respiraba) y no siento mi cara. y tampoco puedo dejar de reír. —  

—Disculpe señora, se nos olvidó comentarle que iba a sentir una reacción extraña con la medicación— Comentó muy apenada la doctora y su asistente.  

—¿Señora? A quien llamó señora… — Fue lo único coherente que salió de mi boca antes de regresar a la normalidad. 

Como verán mi estrés hizo nuevamente de las suyas y con ello ha quedado claro que mi dignidad ha valido madres. Es que, con estos días de locos y de mucha tensión, y por más que he querido mantenerme serena, es imposible no perder el control, y aquí es donde recalco nuevamente que esto de las malas herencias no deja nada bueno, ya que como a mi padre, a mí también todas las emociones recaen en mi pequeño y lindo estomaguito (está bien, en mi grande y aguadita panza). Es así que desde diciembre pasado mi estomago ha estado resistiendo como “Rocky Balboa” los ganchos al hígado que la vida me está dando sin aviso, pero como todo en la vida también mi pancita tiene su fecha límite y está ha caducado, y pues no tuve que otra que parar al hospital. Y la verdad es que ya extrañaba ir y siendo sinceros creo que los doctores también ya me extrañaban, porque sin mí, no tendrían buen material para realizar esos programas televisivos “Emergencias bizarras”. 

No obstante, está parada al hospital tuvo su final feliz ya que mi nivel de estrés bajo muchísimo gracias a la medicación tomada, es que no lo creerán, pero llevo casi una semana siendo una mujer muy feliz, aunque más bien parezco drogada, pero mi ansiedad parece que se ha adelantado y se ha ido de vacaciones antes que yo, y de paso parece que se llevó de largo a mi locura también, pero no me emociono mucho de esto, porque conociéndolas a las canijas sé que me estarán esperando en el aterrizaje a Europa, porque la verdad es que ellas no pueden vivir sin mí y yo no puedo ser la de siempre sin ellas, son como mis dos sanguijuelas, pegadas hasta por el trasero.  

Así que le estoy sacando todo el provecho a este efecto secundario, así como también mi familia, parece que les adelante las mejores vacaciones de sus vidas (pero nada más dejen que se me baje esto y me escuchara mi familia, que vagos). Mi imaginación obviamente está como agua, fluyendo sin parar. Estoy tan feliz que pueden pedirme cualquier cosa y no me altero. Fui a mi editorial para avisarle a mi jefa que me iba de vacaciones, que durante el viaje no iba a estar para nadie, y que no me molestaran, y lo dije de tal manera, sin alebrestarme, sin dramas, ni nada, que dejé a mi jefa con el ojo cuadrado, en silencio y con la boca abierta, ni siquiera tuvo que recitarme sus tan aburridos sermones de que es la responsabilidad, solo dijo: “Me gusta esta nueva tú”; claro tuve que resumirle lo acontecido, porque no quiero que se haga ilusiones de algo que en unos días regresara a su normalidad. Así que después del resumen, comenzó con su letanía y no tuve de otra que chantajearla un poco, para que me dejará tomar este vuelo imprevisto, y pues quedamos en que le traería un gran obsequio de Paris. (Esto de ser una buena chica no deja nada bueno). 

Y ya entrados en el tema del viaje, debo platicarles que como siempre, logré mi cometido y por fin me hice de la organización del viaje, así que ya tengo los boletos para los museos, boletos para los transportes, los mapas de la ciudad (no confío mucho en los GPS), los datos de los mejores lugares no turísticos para comer, que comidas típicas hay que probar, el itinerario completo, bueno según yo, lo tengo todo planeado. Solo espero nada salga mal, aunque conociéndome claro que saldrá mal, será un viaje de locos, lleno de rarezas, lleno de mil aventuras, caídas vergonzosas, lleno de mucho caos, de risas sin parar y de recuerdos sin fin.  

Las maletas las tengo listas desde hace días. Mis extravagancias ya las tengo guardadas en la cartera de mi esposo. Mi cordura a punto de quedarse en casa. Y las ganas de divertirnos como locos cargados en el corazón. 

Aquí entre nos, les digo que soy una mujer muy soñadora, claro esto ya lo saben, pero aclaro que no solo me refiero a los que tengo cuando duermo y ya saben de qué tipo de sueños tengo (mejor no entremos en detalles), si no que me considero una soñante andante, durante el día me la paso imaginado que vivo otras vidas, que tengo otro tipo de aventuras, sueño que soy un hombre, o un gigante, siempre estoy pensando en el futuro, en las nuevas metas, aunque algunas ya son palpables y otras veces mis sueños son inalcanzables que ni en mis mejores sueños lo logro, bueno es que ser la presidente de un país esta canijo. El punto al que quiero llegar es, que soy de las pocas personas que, si cree que los sueños se hacen realidad, y uno de no sé cuántos de mi lista, está a punto de realizarse, y no me refiero a perder estos kilitos de más con mi levantamiento de tenedor y cuchara, ojalá así fuera de fácil, si no uno que he tenido desde muy pequeña. 

Para no darle más vuelta al asunto, este viaje de vacaciones es para mí, un sueño que está a punto de hacerse realidad. Siempre soñé con conocer la “Ciudad del amor”, mi querido e inimaginable Paris. Desde pequeña creció en mi interior esas ganas locas de conocer esa ciudad, es tal mi ilusión que ahora que esta tan palpable imagino que no es más que el sueño dorado, uno del que no quiero despertar jamás. Es que amo tanto Paris. Pero el cine ha influido mucho en estos gustos, desde pequeña recuerdo ver esas películas románticas que se filmaban en los rincones más bonitos de Paris y que te mostraban que en esos lugares todo era posible si se creía con el corazón, y así como crecimos con cuentos y películas de princesas y barbies, estas películas también influyeron en mi forma de ver la vida. Es por eso que soy una mujer soñadora, cursi, romántica y loca. 

Y aunque mucha gente ha intentado romper esa imagen linda que tengo de Paris, comentando que es solo otra ciudad como cualquier otra, que es sucia, y que se yo, he aprendido que así como veo las películas, también hay que ver la vida, con ojos soñadores, y tal vez tengan razón es posible que sea como cualquier otra ciudad pero si se ve con los ojos superficiales, pero como yo nunca hago caso y omito muchas cosas que la gente escupe, mis ojos siempre están preparados para ver las mejores maravillas que me ofrece la vida y en este caso las maravillas que me ofrecerá mi gran Paris. 

Soy de esas mujeres que se enamoran de los lugares y de la gente, soy de esas personas que va regando suspiros por los rincones de los adoquines de esas viejas o nuevas ciudades, que va en busca de lugares mágicos, esos que llena el alma y el corazón, soy de las que busca dejar un pedacito de su ser marcados por las calles y edificios, y que busca a esa gente única que hace lo mismo. Soy de esas personas que se guardan en el bolsillo los besos no dados a personas desconocidas, soy de esas personas que guadan y fifunden las historia de los pueblos y gentes visitados, y soy de esas gentes que cuida y bendice los buenos suspiros que rondan por el cielo estrellado.  

Y para no ponerme más cursi, también estoy algo preocupada, porque no sé cómo meteré en mi maleta a todos esos chicos guapísimos franceses, así como no sé dónde acomodaré todos esos kilitos de más que me traeré de regreso como sobrepeso en mi cuerpo, pero es que solo de imaginar todo lo que comeré, mi gusanito llamado “Chabela”, está ya como perrito esperando un gran filete mignon. Solo espero disfrutar de este viaje, comer a morir, beber, amar como siempre o más, vivirlo al cien, sentirlo con todos mis sentidos y que este viaje me haga más sabia y humana de lo que ya soy. 

Terminare el día de hoy diciendo: Si tú eres de esas personas únicas y especiales y ves un suspiro cerca de ti, guárdalo y cuídalo con todo cariño, porque es posible que sea yo, dándote un poquito de mi ser…  

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