La ciudad está en silencio. Solo se alcanza a oír el palpitar de los corazones.
Respira, hay que correr nuevamente.
Agáchate, escóndete…
Todo pasará rápido.
Así es, fue muy cerca de ti.
Intenta respirar despacio, controla tus temblores.
Corre, corre tan veloz como tus diminutas piernas te lo permitan.
Solo hay rugidos ahí afuera.
Y no hay falda donde refugiarse.
…
Y entonces llegó el silencio.
Hay miedo. ¿Cuándo terminará todo?
No hay lugar aquí para ti. Ni para nosotros, ni para nadie.
Es como no pertenecer, no somos de ningún sitio, aunque vengamos de la propia tierra.
Respira, esto pasará rápido.
Y de nuevo el rugido…
Tu fe tiembla como los edificios a tu alrededor.
Intenta hacerte de oídos sordos.
…
Esta vez pasó fugazmente a tu lado.
Corre, escóndete.
La tierra tiembla a tus pies y te ahogas, pero no gritas…
Buscas sus manos y solo hay vacío. La incertidumbre se ha vuelto tu nueva sombra.
Y nos ves…
Y sigues sin entender por qué ahora el cielo es negro.
Porque nuestras caras se asimilan a la tuya.
No hay nada más.
…
El cielo se ha calmado y los rugidos se han callado.
Solo respira. Sí, aún sigues aquí, tu palpitar lo delata.
Sabes que tu corazón de cristal no aguantará más.
Y contemplas…
¿Y a dónde irán ahora tus sueños?
Te meces suavemente. Te limpias la cara y…
¿Dónde está la esperanza, tu hogar, tus raíces?
Son como monstruos, destruyendo todo a su alrededor, no tienen piedad.
No ven que estás ahí como un ovillo. Solo eres una pequeña, asustada y perdida.
…
No quisiste soltarte, pero tuviste que volar como ave.
Y miras tus pisadas en la tierra blandida.
¿Dónde están todos?
¿Qué pasará ahora?
Te das cuenta de que ya no serás la niña de alguien. Solo serás una más entre el polvo y la muerte.
…
Respira, es probable que tengas que volver a correr.
No entiendes el porqué de todo esto. Te han mentido. Las guerras solo pasan en las películas.
Pero tu corazón infantil aún se aferra a algo, a una verdad a medias.
A una fantasía, a un juego más.
¿Quién serás ahora? ¿A quién perteneces?
Y ruge de nuevo la tierra.
Te quedas estática. Valdrá la pena correr.
Las lágrimas han cegado tu alma. ¿A qué aferrarte?
…
Corre, pequeña, corre.
La guerra no perdona, solo mutila, solo escuece lo bueno.
Respira, niña, respira.
Pronto volarás libre. Llegarás a casa…
Malditas las bombas y malditas sean las guerras.
Nos han engañado…
La paz solo es un sueño, solo eso.
…
Todo está tranquilo, suelta tu pelo, limpia tus pies…
Descósete la boca y grita.
Que el mundo escuche tu dulce voz. Arrúllala a tu propio ritmo.
Es verdad, no hay casa a donde regresar, pero sí hay un caminar.
Pobre niña, o mejor dicho, mujer…
Tu camino apenas comienza.
Arráncate la tierra, cómela y hazla tuya.
Que nadie vuelva a atreverse a quitártela. Aférrate a ella.
…
Malditas sean las guerras.
Mi pobre niña convertida en mujer, así es esto.
Así es la vida.
…
Suelta tu melena dorada.
Tu hogar está ahí… ahí estará.
Entre guerras y tu mirada…
Malditas guerras.
Pobre niña que tuvo que ser mujer.
Tu camino ahí está.
No pares, no pares, no pares, pequeña dulce niña mujer…
