Creo que era un pájaro, pero solo era la nieve cayendo en el fondo de mi corazón.
Un canto, una mentira… y tu susurró se ha esfumado entre mis piernas.
No hay lugar correcto ni momento adecuado. El amor es amor.
Y sigue nevando; las aves te buscan, pero tu tiempo se ha parado.
El odio es odio. No hay lugar ni tiempo.
Hay sonidos ahí afuera; no es viento, es tu ausencia que se pega a las paredes de este refugio.
Amar es odio y odiar es amor.
Has callado por tanto tiempo que mis pecas han tenido que migrar.
Solo somos este invierno y yo.
Hay silencios, blancura y miedo.
Y te observo desde mi jardín.
Amar soy yo, odiar eres tú.
Sonidos del invierno te recuerdan como a un extraño.
Fuiste pasajero y tus huellas han desaparecido frente a las mías.
Cantan afuera, y ya solo eres viento.
Han salido las primeras flores y salgo de este letargo.
Mil soles han de pasar… y para cuando he decidido olvidarte, el invierno te ha arrastrado de nuevo hacia mi puerta.
Y mientras te asientas, el sonido del invierno ha anunciado la inminente muerte de mis pájaros…
