Categorías
Relatos Cortos

Sin título

Creo que era un pájaro, pero solo era la nieve cayendo en el fondo de mi corazón.

Un canto, una mentira… y tu susurró se ha esfumado entre mis piernas.

No hay lugar correcto ni momento adecuado. El amor es amor.

Y sigue nevando; las aves te buscan, pero tu tiempo se ha parado.

El odio es odio. No hay lugar ni tiempo.

 

Hay sonidos ahí afuera; no es viento, es tu ausencia que se pega a las paredes de este refugio.

Amar es odio y odiar es amor.

Has callado por tanto tiempo que mis pecas han tenido que migrar.

Solo somos este invierno y yo.

 

Hay silencios, blancura y miedo.

Y te observo desde mi jardín.

Amar soy yo, odiar eres tú.

Sonidos del invierno te recuerdan como a un extraño.

Fuiste pasajero y tus huellas han desaparecido frente a las mías.

Cantan afuera, y ya solo eres viento.

 

Han salido las primeras flores y salgo de este letargo.

Mil soles han de pasar… y para cuando he decidido olvidarte, el invierno te ha arrastrado de nuevo hacia mi puerta.

Y mientras te asientas, el sonido del invierno ha anunciado la inminente muerte de mis pájaros…

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *