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Relatos Cortos

Temporada invernal…

Perverso invierno, llegas según tu lleno de tranquilidad, de paz, de magia por el aire, pero no eres más que un mentiroso, un villano tan vil, que siempre te sales con la tuya.

Nos llenas de tú oscuridad, de tu desesperanza, nos hielas el alma y el corazón. Cual magia, tu encanto es ennegrecer todo a tu alrededor. Logras que la gente te odie, se encierre en sus hogares y en algo peor, en sí mismos.

Eres malvado invierno, no das calidez, ni por mejor calefacción se tenga en casa. Arruinas las salidas, las horas de luz te las comes como si fueran algo tan insignificante. Haces que la gente se torne triste, melancólica.

Tus vientos no se llevan nada, solo traen enfermedades, y con eso altas facturas que pagar por hospitales que hay que visitar. Que haces que la gente consuma más comida y así mantenerse alegres, contentos los corazones, pero es una vil mentira, solo logras engordarnos, enflacar nuestras carteras y el corazón contento sí.

Eres tan odioso, invierno del mal, que no se como podria vivir sin ti. Todo el año esperando por esto, por esas canciones festivas que no alegran ni al más ruiseñor. Solo se mienten así mismos la gente, con sus festividades, con sus comidas especiales, que perdonan ahora todo, qué quieren ahora a todos sus semejantes. 

No saben cómo lidiar con sus vidas, y justifican todo al final con compras absurdas y sentimientos falsos. Lo único verdadero, es la nieve que cae, el frío que hiela los huesos, las horas perdidas ahora convertidas en noche, los resbalones, las caídas, las falsas sonrisas de la gente.

Te amo invierno, porque logras que mi vida regrese a lo que es y a lo que siempre fue, solo tuya. No por algo me llaman la reina, el príncipe, el rey del hielo. Así como eres soy yo por dentro. Y es por eso que te amo. Porque logras que la gente pruebe un poco de lo que somos por dentro, esa realidad que congela hasta al más esperanzador.

Un momento de quietud. No más prisas, no más locuras. Todo es calma, todo es paz. Me llenas de calor mi querido invierno. Me preparas para que cuando la luz tenga que salir este calmada y en paz. Y aunque la oscuridad a muchos asusta, estar dentro de ella prepara para lo mejor.

Eres malvado y vil mi querido invierno, pero gracias por cobijarme un año más entre tus sucias y blancas nevadas, entre tus lluvias heladas tan dolorosas, entre esas hojas que desperdigadas vas dejando por donde quier, por las mantas calientes que abrigan hasta al más frío ser.

No te vayas invierno, aún te queda más, al menos por un rato más, seré tuya y de nadie más. Para que llegado el momento, esta luz que me consume, te coma tan lentamente que lo disfrutes como tú lo haces ahora con nosotros con tú gran oscuridad.

Mi querido invierno, eres tan malvado y tan vil, que todo el mundo te ha amado…

 

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