Uno de los personajes secundarios más importantes del Universo Cinemático Marvel fue Black Widow, quien, desde su aparición en Iron Man 2, ha estado constante como la super espía que ha ayudado a otros superhéroes a proteger el mundo del mal, incluso sacrificando su vida en Avengers: Endgame, ahora, es momento de ver una última aventura en su carrera como superhéroe.

  • Título original: Black Widow
  • Dirección: Cate Shortland
  • Protagonizan: Scarlett Johansson, Florence Pugh, Rachel Weisz, David Harbour y William Hurt entre otros actores.
  • Estreno: 9 de julio del 2021
  • Disponible en: Cines y Disney + Premier Access

Tras los eventos de Civil War, Natasha Romanoff ahora es una fugitiva de la justicia y decide esconderse en el bosque noruego, sin embargo, un misterioso paquete y un ataque de un villano llamado Taskmaster la obliga a reencontrarse con sus excompañeras del Cuarto Rojo y enfrentar un nuevo peligro que esta organización esta causando en el mundo.

Los fans de Black Widow lo pidieron y era claro que queríamos ver una despedida digna de la superespía en el Universo Cinemático Marvel, no simplemente un final tan hermoso y dramático como el que tuvo en Endgame sino toda una aventura que pudiera explorar un poco más los orígenes de Natasha.

Y, si bien en algunos puntos Marvel Studios cumple con darnos una película que cumple con esos detalles, también se queda corta en el afán de tratar de mantener esa imagen familiar y correcta que debe tener su universo.

¿Será que Florence Pugh acepte el pase de bandera? Deberá revisar bien su contrato para las siguientes cintas..

Cuando termina el prólogo de la película, que describe los primeros pasos de la vida de Natasha antes de entrar al Red Room, y empiezas a leer los créditos, mientras oyes un cover lento y dramático de Smells Like Teen Spirit y observas esa lenta y dolorosa transformación de Natasha a Black Widow, leemos algo en los créditos que de pronto hacen click y nos revelan algo demasiado pronto, que, al poner atención, ya te andan arruinando un detalle de la película.

Y con esa espinita clavada nos vamos dando cuenta que Black Widow tiene algunos errores de producción en donde se olvidan de jugar un poco con el factor sorpresa que hacía que nos gustara cada una de las cintas de Marvel y esa sorpresa se muere tan pronto como se confirma.

De ahí, Cate Shortland nos da una película que intenta jugar con nuestra mente, insinuándonos una o dos escenas de acción que no ocurren, a veces con inteligencia, a veces con exasperación. Una cinta que comienza bien, pero en algún punto se torna mas lenta que el desarrollo de la lógica de la serie Loki, aunque, gracias al cielo, esto no es una serie y nos regresamos a la acción y recordar que no tenemos que esperar otro capítulo para ver los golpes.

Ese vuelo estuvo malísimo, peor aún, pasaron Hellboy…

Parece tradición que Marvel sigue fallando, salvo Thanos, Loki y Killmonger, en crear un villano consistente y si bien Taskmaster cumple con la tarea en ratos, el verdadero villano simplemente es tan intrascendente como tardío, tan ofensivo como mal hecho. Un simple ejemplo de querer hacer un villano basado en un estilo que uno ya no soportaría ver en ningún medio y que se descalifica tan pronto como cuenta su plan malvado.

Entonces solo queda ahí el drama familiar que tiene Natasha, donde debe volver a reunir lo que ella llamó familia en algún momento de su vida en una veterana espía y científica llamada Melyna (Rachel Weisz), un superhéroe que se hace llamar Red Guardian (David Harbour) y otra espía del Cuarto Rojo, Yelena Belova (Florence Pugh). En ese lapso vemos los intentos por aprovechar las capacidades humorísticas de Harbour quien, más que querer sacudirse los errores que destrozaron a Hellboy, los sigue afirmando con su humor físico que termina cansando a los pocos minutos.

Lo mejor es la actuación de Florence Pugh, quien toma el acento ruso y lo sabe mantener durante toda la película, mientras mantiene una actitud de la hermanita incómoda que le cuestiona todo a Natasha, sobretodo para efectos humorísticos que realmente sabe vender y mantener esa frialdad que debe tener una Viuda Negra, sentando bien sus bases para ser el personaje que pudiera tomar el manto (o en este caso el spandex) de su hermana para futuras referencias del Universo Marvel.

Black Widow no busca en lo absoluto ser la cinta con la que Marvel hubiera deseado regresar gloriosamente al cine (vamos, nadie planea una pandemia), pero es un buen pretexto para volver al cine, para tener una película sobre la cual palomear a gusto, claro, con las medidas de seguridad adecuadas, y criticarla felizmente. Y en eso de ser una cinta que podamos criticar, positiva o negativamente, con toda la felicidad del mundo, si que cumple.

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